El año 2001 terminó para mí con dos noticias que me
cambiaron de forma radical: mi hijo mayor fue diagnosticado con esquizofrenia
paranoide y mi madre, quien ya no se encuentra conmigo, fue diagnosticada con la
Enfermedad de Parkinson. Durante años, a la postre ya son veinte, he buscado
respuestas y siempre llego al mismo lugar: la Dopamina. No soy profesional del
ramo de la salud, no tengo acceso a investigaciones en este sentido y mucho
menos tengo los fondos para iniciar una, pero sí sé, aunque sea por intuición que
existe una relación entre ambas.
Tengo la seguridad de que hay muchas personas en el mundo en
una situación parecida a la mía. Cuidar de ellos ha sido en todo sentido muy difícil,
son cosas que nadie dice por temor a ser juzgado. Finalmente, ha sido agotador.
Decirlo no me hace una persona egoísta, no por ello los amo menos, ni tampoco
dejé de hacerlo nunca. Las instituciones de ayuda, cuando lo hacen, brindan
asistencia puntual, no de sostén. En estas páginas intentaré presentar toda la
información de la que dispongo para tratar las dos enfermedades, pero sobre
todo trataré de brindarles todo el apoyo disponible a los cuidadores, personas
que despertaron un día con el dolor de un familiar irremediable enfermo y sabiendo
que su vida depende de ellos.
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